martes, 26 de mayo de 2015

5 Formas de Ayudar a alguien que está Estresado y qué hacer cuando lo estés tú.




NO TE RELAJES. ESTRÉSATE


Hace bastantes años, cuando no sabía lo que era el coaching, y mucho menos el coaching ejecutivo y organizacional que me ahora me da de comer, en una época en la que estaba bastante estresada, me encontraba a veces con gente que me decía “tienes que relajarte más”, “relájate”, “deberías relajarte”, y otras frases que seguro que te resultan familiares. ¿Alguna vez te lo han dicho?


Recuerdo que más de uno se llevó una respuesta bastante tajante y nada “relajada”. Me producía bastante irritación y hasta cabreo que la gente me dijera que me relajara.


Había veces que para evitar una tormenta mayor me callaba, pero algunos se llevaron un ¿te crees que soy gil…….? ¿no crees que si pudiera relajarme más lo haría?



BUSCANDO SOLUCIONES Y NO ENCONTRÁNDOLAS.


Aunque siempre he sido bastante activa, un poco hiperactiva a veces (siempre he hecho varias cosas al mismo tiempo) probé con tai-chi, el yoga lo veía demasiado estático para mi gusto. Realmente era genial hacer tai-chi, no te voy a hablar de los múltiples beneficios para la salud física y mental del tai-chi porque seguro que los sabes.


¿Has hecho tai-chi alguna vez? Si lo has hecho seguro que habrás sentido lo beneficioso que es, y cómo ayuda acabes relajado y con sensación mayor de bienestar. Pero para mí no era suficiente. Durante el tiempo de clase genial. Media hora más tarde mi cabeza empezaba a bullir de nuevo mucho más rápido de lo que podía procesar.


Así que probé con meditación mientras seguía con el tai-chi, así tendría los efectos de las dos cosas, es estos casos más es más.


No me resultaba fácil la meditación, pero usándola todos los días me fue resultando más sencillo hacerla. Me pasaba lo mismo que con el tai-chi, aunque lo disfrutaba menos. Estaba más calmada durante la meditación pero al cabo de un rato volvía a las mismas.



SI NO SABES CÓMO SOLUCIONAR UN PROBLEMA, AL MENOS NO LO EMPEORES


Lo que quiero decir es que soy una solucionadora de problemas nata. Cuando hay un problema lo primero que hago es ver cómo lo puedo solucionar. Por eso entenderéis la irritación cuando gente sin duda bienintencionada me decía “relájate”. ¿Y qué demonios te crees que estoy haciendo? ¿Regocijándome en mi estrés?


Lejos de ayudar, esas bienintencionadas sugerencias, conseguían el efecto contrario.


¿Te han dicho alguna vez en medio de un soberano cabreo que te tranquilices? ¿Lo has hecho? Claro que no, cuando estamos cabreados no queremos calmarnos, queremos estar cabreados. Y si en ese estado altamente emocional y poco racional nos dicen que nos calmemos posiblemente nos enfadaremos aún más.


Y ya no hablemos de cuando quien te dice que te relajes es un histérico-a empedernido. Eso me sacaba de quicio, lo reconozco. Ahí el cabreo es casi inevitable y claramente comprensible, si te pasa tienes mi comprensión y mi beneplácito incluso, te dan ganas de decir “le dijo la sartén al cazo”, y sí, alguna vez lo dije, lo mejor es que, en un ejercicio de ignorancia personal, me contestaban que ellos estaban muy relajados.



ENCONTRANDO SOLUCIONES


Nunca me verás u oirás decirle a alguien que se relaje, y te recomiendo que tú no lo hagas tampoco. Hubo dos amigas que me dijeron que no me veían bien y que si había pensado en buscar ayuda. Y la busqué, aunque no fue muy efectiva tampoco. Lo que me llevó a seguir buscando hasta que encontré el Método Sedona.


Lo sigo usando todos los días, entre cada sesión para hacer limpieza total y empezar con cada cliente en blanco, totalmente concentrada y centrada en él (el 80% de mis clientes son hombres) y las maneras de ayudarle. Y también lo uso después de la última sesión por la noche, porque acabo con muchísima energía y tengo que bajarla para quedarme dormida.



QUERER RELAJARSE NO FUNCIONA COMO TÉCNICA DE RELAJACIÓN


No es cómodo, ni agradable, no poder relajarse. De hecho si te pasa probablemente sientas angustia cuando intentas hacerlo y no funcional. Y obviamente si todos tuviéramos las herramientas para hacerlo lo haríamos. También es cierto que no nos damos cuenta de todas las situaciones problemáticas que afrontamos cada día y de su impacto en nuestras emociones. No “necesito” usar técnicas en medio de cada sesión, pero sé que soy más efectiva cuando lo hago y me siento mejor, voy vaciando el vaso antes de que esté medio llevo.


Es curioso. Como sabéis mis clientes son estadounidenses casi al 100%. Muchas veces, sabiendo que soy española, me dicen es que nosotros (por ellos) no sabemos relajarnos como los españoles. Me echo a reír invariablemente.




ESPAÑOLES ESTRESADOS


La última vez fue el lunes pasado. En una entrevista por internet con una organización americana de coaching y Liderazgo, (con la que voy a empezar a colaborar como asociada, ¡yuhuu!) el Presidente me comentaba la diferencia que debía ver en el estrés de los americanos en comparación con los españoles.  Le dije que no, que incluso gente del ámbito financiero con responsabilidades milmillonarias (que podían suponer que les echaran en cualquier momento) tenían el mismo nivel de estrés que gente de aquí con trabajos con menos responsabilidad (aunque no con menos presión por parte de sus jefes). 


Aquí suele haber más presión en el trabajo, y menos respeto con los trabajadores, por ejemplo.


Viajo bastante a Inglaterra y Estados Unidos, y si hay algo que he visto es que en España estamos mucho más estresados y tened en cuenta que hablo con gente que suele estar bastante estresada (por eso me pagan…) así que la comparación no es siquiera paritaria.


Estar estresado y no relajado nos hace ser menos productivos, y por supuesto menos  competitivos.



POR QUÉ SOMOS MENOS PRODUCTIVOS Y COMPETITIVOS CUANDO ESTAMOS ESTRESADOS


Cuando estamos estresados, no pensamos con claridad, podemos perder hasta 10 puntos de cociente intelectual, lo que nos deja (salvo que seas superdotado)...TONTOS.


Ahí queda eso, y espero que lo recuerdes, porque significa que tu trabajo no es tan bueno como crees o como puede ser, recuerda, 10 puntos menos, lo dicen los neurocientíficos.


Y si encima viene alguien ahora que tu cociente intelectual está tocado, y a lo mejor estás cansado, quemado, y todos ados que quieras añadir, y te dice relájate…uf, la tormenta perfecta para desencadenar la tercera guerra mundial, aunque no tengas munición.


Tengo un conocido que es un excelente abogado. Es buena persona, simpático, y muy buen abogado, ¿se puede pedir más? Le he mandado en el pasado a conocidos y familiares que buscaban un buen abogado porque lo era. Sí, lo era.


La últimas veces que lo ví tenía un nivel de inquietud y nerviosismo que hacía que tuviera que estar escaneando los alrededores continuamente (se llama respuesta de orientación y es una consecuencia de la búsqueda constante de peligros que significa que su amígdala está activada) y eso que se alegraba de vernos y expresaba su entusiasmo, pero no se podía estar quieto.


Cambiaba de tema sin demasiado criterio y no escuchaba (ojo porque no podía) nuestros comentarios. Seguía hablando de su tema. Dejé de enviarle amigos, y cuando tengo alguna consulta voy a alguna otra persona porque si no puede prestar atención se le escaparán cosas, y de hecho los últimos conocidos que mandé no quedaron muy contentos con su trabajo.



LAS SOLUCIONES: QUÉ PUEDES HACER


Espero que todo lo que te he dicho sea suficiente para que no le digas más a alguien que se relaje. Sí, puedes ayudarle a relajarse:

1.    Puedes preguntarle qué es lo que le preocupa (si no es del tipo del que no le gusta hablar de sus preocupaciones) y escucharle mientras se desahoga (ojo no recomiendo esto con los quejicas profesionales, como te agarre no te suelta en la vida)

2.    Invitarle a una tila (café no,por favor) o a una manzanilla.

3.    Preguntarle que cosas le relajan.

4.    Invitarle a hacer deporte juntos. El ejercicio aeróbico ayuda a bajar los niveles de estrés.

5.    Sacar un tema de conversación agradable para esa persona, su familia, un hobby, qué bonito día hace, …


Muchas veces la tensión y la preocupación acumuladas y no expresadas convenientemente son los causantes de muchas dolencias físicas.


No nos olvidemos que cuando el cerebro detecta un peligro pone en marcha una serie de reacciones fisiológicas para prepararnos para luchar o huir. Si en lugar de gritarle al jefe lo que tenemos en la cabeza y le queremos decir, ante una situación abusiva, por ejemplo, nos callamos.


El mecanismo no se para solo. La adrenalina sigue circulando libre esperando ser utilizada. Si nos vamos a sentar en nuestra mesa a continuación, nuestro cuerpo nos estará pidiendo que completemos el ciclo que hemos iniciado, y que hagamos algo.


Por eso nos sentimos inquietos, es esa sensación que no nos deja estar sentados en la silla y que parece que no nos deja pensar: natural, no tienes que pensar, por eso no puedes, tienes que huir o luchar con un depredador, sea tu jefe o tu suegra (la mía por cierto es un cielo así que no entra dentro de la categoría de depredador).



QUÉ HACER SI ESTÁS ESTRESADO


1. Ponerte a subir y bajar las escaleras hasta que estés cansado, es una buena estrategia para permitir que esa energía que hay a tu disposición se emplee y puedas volver al modo “homo sentadus”.

2. Escribir una carta de amor. Ya sé que te parece raro, pero créeme, funciona.



Pero si lo anterior no es suficiente, puedes ir buscando un monasterio zen al que retirarte, o si la vida monástica no es lo tuyo, un coach o psicoterapeuta que sea capaz de bajar tu nivel de estrés desde la primera sesión.


Si no terminas más relajado y a gusto que cuando empezaste la sesión cambia de coach o psicotarapeuta, ya que significa que la sesión no ha funcionado, y no te engañes, no funcionará aunque vuelvas. Y por si no lo sabías el ROI (retorno de la inversión) del coaching es de más del 70% .


También puedes apuntarte a mi próximo curso, que de momento son en tiempo real, pero dentro de poco empezaré a grabarlo para hacer un curso pregrabado. La ventaja es que podrás empezarlo en cualquier momento, y no como hasta ahora cuando organice uno.


¿Te encuentras con muchos “tocadores de la moral”? ¿Te han dicho muchas veces que te relajes? Tus comentarios le dan vida a este blog, y son lo más importante de él. Gracias por regalarme uno.





jueves, 7 de mayo de 2015

15 Frases de Motivación para alegrarte el día



¿Alguna vez has sentido que necesitabas un empujón porque el día no estaba yendo como querías?


Una frase de motivación adecuada en el momento adecuado del día puede conseguir darnos el empujón que necesitamos. Si son 15 las frases, pues los efectos pueden ser mayores y mejores.


Está claro que ninguna cita va a resolver tus problemas, eliminar tu estrés o conseguir que tengas éxito, pero sí es verdad que si estamos inmersos en un problema, en un momento complicado en el que es nuestro cerebro emocional el que está controlando nuestros pensamientos, una frase célebre determinada, una cita, nos puede hacer ver las cosas de otra manera.


Puede incluso servir de inspiración para hacer una parada de unos minutos en la que nos centremos en lo que nos inspira la frase en cuestión, ver qué posibilidades nos sugiere la frase y que puede que hayamos pasado por alto y nos ayude en la presente situación, y en el peor de los casos nos permite parar un momento y ver las cosas con más perspectiva después de haber parado el curso de nuestros pensamientos, e incluso encontrar soluciones creativas.


Y como esta página tiene la vocación de ser una fuente de recursos para ayudarte a tener la vida que quieres hoy os traigo citas y frases para esos momentos del día en que necesitamos un descanso, un momento de paz, o simplemente queremos un poco de inspiración. Esos momentos que todos necesitamos, que disfrutamos y que hacen nuestra vida más agradable y mejor.



La siguiente es sólo una selección de citas de motivación que espero que te ayuden y te sirvan. 


















¿Te ha gustado la selección? ¿Cuál de ellas te ha gustado más y por qué? ¿Ahora podrías hacer algo por mí? Compártelo en las redes sociales, lleva algo de luz al día de alguien más. Gracias

jueves, 23 de abril de 2015

Qué he aprendido de Monica Lewinski, sí, esa Monica Lewinski

Coaching con el Cerebro en Mente


Imagina que con 22 años cometes un error. Imagina que todo el mundo, literalmente ,se entera del error que cometiste. Imagina que medio mundo se siente con autoridad moral suficiente como para criticarte de manera cruel, agresiva, violenta. Que a resultas de ese error te insultan, te ridiculizan, te humillan. No es una visión agradable, ¿verdad?


Cuando supe que Monica Lewinsky había hecho una TED Talk lo primero que pensé fue “¿en serio? ¿Y qué puede tener que decir?” Sí, reconozco que hablaron mis prejuicios primero, y eso que cuando todo el escándalo tuvo lugar siempre pensé que pobre chica que era la que menos culpa tenía y la que más estaba perdiendo, como así paso. Pasado todos estos años Clinton sigue dando charlas por las que cobra un riñón y ella sin embargo perdió todo. Todo.


Lo que vi en cuestión de segundos es cómo nos influyen los medios de comunicación sin que apenas nos demos cuenta. Darme cuenta de que a pesar de que yo pensaba bien de ella, que vi lo que hizo sólo como un error y que pienso que todos nos equivocamos, pensé que no tendría nada interesante que decir me hizo reflexionar sobre las creencias compradas.


Compradas porque no son nuestras. Desde luego, no eran mías. Y seguro que tampoco son tuyas. Y si tenemos en cuenta que continuamente estoy retando y cuestionando mis creencias, y ayudando a otras personas a hacerlo pues tenía que escribir sobre Monica ya que siento que tengo una deuda moral con ella por haber pensado lo que pensé.



Inmediatamente después de ver lo anterior pensé vamos a ver qué puedo aprender de ella. Y bueno, te puedo asegurar que salí ganando. 


Yo ayudo a ejecutivos, gente que lleva toda la vida hablando en público y  haciendo presentaciones, a mejorar su forma de hablar en público, su comodidad, y a comunicar mejor, pero Monica me sorprendió, positivamente. He visto muy poca gente tan buena hablando en público como ella.


La charla de Monica es impresionante. Engancha.. El ritmo es bueno y el contenido, bueno, creo que nos da una lección de liderazgo. El tono es perfecto. En definitiva, una de las mejores charlas de Ted que he visto. 


Y a pesar de que aún sigue traumatizada por lo que vivió, el hecho de salir en público hablando como lo hace es toda una muestra de liderazgo y valor. Monica nos muestra cómo a pesar de tener lo que ahora se ha dado en llamar marca personal en lo más bajo de la escala encuentra una motivación para salir, para volver a exponerse a las burlas y los insultos, porque cuando sale a dar las charlas no sabe con lo que se va a enfrentar uno. 


En esta charla Miss Lewinsky da una lección de elegancia y de empatía impresionante, sobre todo a quienes la denostaron y criticaron.


Y te dejo con la charla, porque creo que en este caso una imagen y sus palabras son mucho más importantes que lo que yo pueda decir.





Me gustaría resaltar un par de cosas de la charla de Monica, la más importante es que “el impacto de la humillación es mayor que la rabia y la felicidad”.


Como dice también en la charla, la crueldad no es nada nuevo, pero la tecnología ha amplificado el contenido humillante, sin que haya ningún tipo de contención y haciéndolo permanente accesible, accesible para siempre.


Pero la frase que más me ha impactado es esta “Millones de personas, casi siempre anónimamente, te pueden apuñalar con sus palabras y eso crea mucho dolor.”


Criticamos a las personas que en países del Tercer Mundo lapidan, tiran piedras, a mujeres. Pero nosotros aquí, en el Primer Mundo, donde tenemos acceso a la cultura y la información, y como dice Pérez-Reverte ahora el que no sabe es porque no quiere, tiramos piedras, aunque sean virtuales a críos que no saben qué hacer ni cómo defenderse de un acoso alevoso.


Me gustó el artículo de Ángel Gavín en el que planteaba la cuestión de la ética y las redes sociales , y te lo recomiendo. Y hace un tiempo hablé ya de la violencia y una experiencia que tuve en Twitter


Con Mónica creo que se ha producido una insensibilización ya que no se la ve casi como una persona, y el hecho de que exista un entorno permisivo hacia tantos que refugiados en el anonimato, y a veces ni eso, agreden, porque la violencia verbal es también violencia nos debe hacer reflexionar, y sobre todo poner nuestro granito de arena. Si ves insultos apoya al insultado.


Política de humillación Pública, “se ha creado un mercado donde la humillación pública es una mercancía y la vergüenza es una industria". Es una de las razones por las que no me gusta Sálvame .


Pero me quedo con lo que se puede hacer. Un simple mensaje de apoyo a la persona que veamos está siendo insultada (no incluyo a políticos defraudadores aquí, ojo), denunciar el comportamiento a la policía o en la red social que sea. Eso si todos lo hacemos cambiará las cosas, aunque sea despacio, ¿no crees que vale la pena?


Y sobre todo “la vergüenza no puede sobrevivir a la empatía”.


Me gustaría saber qué te pareció la charla de Monica. ¿Te animas a contarlo en la zona de comentarios?

jueves, 16 de abril de 2015

¡Premios!

Coaching con el Cerebro en Mente


¿A quién no le gusta recibir premios? Es siempre agradable que otra persona piense en mí para darme un premio, y, sí, me encantan, por eso cuando ví que Coral Páez, del estupendo blog El idioma de la Web me había nominado no a uno, sino a dos premios, pues os podéis imaginar mi alegría y agradecimiento. Los premios a los que me ha nominado son dos: Best Blog y The Versatile Blogger Award. Cuando empecé este blog hablando del Método Sedona nunca pensé que me darían un premio por él por eso la alegría es mayor.


La finalidad de estos premios es la promoción del compañerismo y dar a conocer otros blogs a nuestras redes, es decir, fomentar la colaboración.


El blog de Coral, El idioma de la Web es un imprescindible para cualquiera que quiera mantenerse informado sobre internet, tecnología, web 2.0 y Redes Sociales. El idioma que habla Coral es asequible, ameno, sencillo y claro, huyendo de circunloquios y yendo al grano en sus explicaciones.


Hay una serie de reglas para recibir estos premios, que son:

  • Incluir en un artículo la imágen del premio.
  • Mencionar y enlazar al blog que te lo ha otorgado.
  • Conceder el premio a otros 10 blogs y comunicárselo.
  • Contar algo sobre ti que no hayas contado.

Como parte del premio tengo que contar algo sobre mí que no haya contado antes, así que ahí va: soy adicta a los libros. Como es una adicción “sana” digamos que no he emprendido acciones para librarme de ella, pero sí que la tengo que mantener a raya, por eso tengo en este momento una cantidad de libro sin leer aún indecente, y ahí están, esperando con ojos tristes que termine los que están en la lista primero para poder ser abiertos.


Aunque compro libros electrónicos la mayoría de mis libros son de papel, he llegado a un compromiso conmigo misma ante el peligro de que los libros me acabaran echando de casa: si son de trabajo, y por tanto nadie más los va a leer y no va a ser un libro de referencia que use a menudo lo compro en formato electrónico, si no ¡bien! otro libro de papel más.


Y es que cuando voy a empezar a leer un libro me entra una emoción que no os imagináis: acaricio la cubierta, lo huelo (me encanta el olor de los libros nuevos) observo la portada, y antes de empezar a leerlo ya estoy encantada con la experiencia.
Claro, ¿como no voy a querer más libros? Y en los viajes de trabajo, con la excusa de los descuentos (qué ruina los aeropuertos ingleses con esos 3x2 y a veces 2x1 en libros) pues había que aprovechar. Menos mal que los viajes de trabajo han disminuido mucho. Y bueno, en los viajes de vacaciones como “no tengo nada para leer” en las estaciones o aeropuertos me compro uno, ya sólo un libro por viaje (o mi marido me echa de casa).


Dadas las características de estos premios entiendo perfectamente si alguien no quiere seguir las normas del premio, yo sólo quiero hacer mención a blogs que me parecen interesantes, de todas las temáticas y para todos los gustos y espero que les haga tanta ilusión como a mí.
Los nominados son:
Felicidades a los premiados.

jueves, 26 de marzo de 2015

Secretos Infalibles para crear y cambiar Hábitos


Metodo Sedona


¿Te has encontrado alguna vez queriendo cambiar un hábito y que te resulte difícil hacerlo? ¿Te ha pasado que cuando estás metido en el proceso de cambiar un hábito te has encontrado de repente haciendo el antiguo sin darte cuenta? ¿Cuántas veces has intentado cambiar un hábito?

Cambiar un hábito es una de las cosas que más intentamos y menos conseguimos. Mucha gente cree que es sólo fuerza de voluntad, y por tanto cuando no lo consiguen se dicen que no tienen voluntad, y abandonan. Y cuando nos rendimos sentimos una sensación de derrota muy desagradable, que además va a influir en el futuro cuando queramos cambiar algún otro hábito, porque es que “me falta fuerza de voluntad”, y sí, esa afirmación no te va a ayudar.

Veo (por Skype) todos los días a personas que han conseguido muchas cosas en sus vidas. Casi siempre están en los primeros escalones jerárquicos de sus empresas, o tienen el negocio que han querido siempre, o han conseguido hacer lo que siempre quisieron hacer. Sin embargo en todos hay una constante queja o dicen que no son constantes, o que no tienen fuerza de voluntad o que no se ven capaces de gestionar sus vidas (personal o profesional, o ambas) como les gustaría. Cuando empiezan a detallar sus logros, todos, invariablemente, tienen muchísimos más de los que se habían permitido reconocer. Incluso mujeres que se ocupan de su familia y no trabajan fuera, reconocen que el hecho de que sus hijos estudien, que sus casas estén siempre como a ellas les gusta, que su familia esté bien, es producto de sus esfuerzo personal que además se puede detallar en acciones individuales que producen ese efecto. Sin embargo de primeras no es lo que dicen. Es cierto que suelen ser personas con un alto nivel de exigencia, pero les cuesta reconocer lo que han hecho. Y todos hacemos mucho más de lo que parece.

Nuestros hábitos determinan nuestros resultados. Si tienes el hábito de preocuparte estarás preocupado la mayor parte del tiempo. Si tienes el hábito de ocuparte resolverás situaciones y problemas en lugar de perder tu valioso tiempo haciendo algo no productivo.

Somos resultado de nuestros hábitos, pero los hábitos son más persistentes de lo que nos gustaría cuando no son los que querríamos tener. Es fácil decir que hay que cambiar un hábito, lo que no es tan fácil es hacerlo, y no porque sea difícil en sí mismo, sino porque los viejos hábitos ya tienen su espacio hecho en nuestro cerebro, en forma de conexiones neuronales, las mismas que hacen que cuando hablamos otro idioma vengan fácilmente las palabras, a veces sin pensar.

Nuestro cerebro prefiere lo conocido, más que nada porque ahorra energía y empezar un nuevo hábito implica un gasto extra de energía, un esfuerzo mayor, por eso, cuando hacemos tareas rutinarias nos cansamos menos que cuando aprendemos algo nuevo. Por eso en cuanto nos descuidemos nuestro cerebro va a intentar que volvamos a lo conocido, a lo que hemos hecho siempre, buscando el camino de menor resistencia y menor gasto energético.

En realidad es un proceso de eficiencia, el cerebro deja así energía disponible para hacer frente a nuevos retos que encuentre excitantes.

¿Te gusta cambiar hábitos o costumbres? Seguro que no, pero sí quieres el nuevo


¿CUÁNTO TIEMPO HAY QUE SEGUIR UN HÁBITO PARA QUE SEA PERMANENTE?

Cuando empezamos un nuevo hábito tenemos que seguirlo haciendo durante al menos un mes, porque si bien es verdad que desde el primer momento, y tan pronto como en una semana, se pueden ver cambios en el cerebro, como comprobó el científico Pascual-Leone con resonancias magnéticas estará compitiendo con el otro hábito que ya tiene sus conexiones neuronales que ya más que caminos son autopistas, por lo que cuando vayas a hacer algo, tendrás la tendencia de coger la autopista antes que la carretera secundaria que supone el hábito nuevo.

Así, cuanto más uses el nuevo hábito más ancha y rápida será tu carretera secundaria, y si eres suficientemente constante tendrás una autopista nueva, y la otra, la del hábito viejo, se convertirá en la nueva secundaria. Y no hay un tiempo definido para convertir algo en un hábito.

¿Fácil de entender, verdad?



QUÉ PUEDES HACER

Ahora ya sabes el por qué.

El cómo, sin embargo, es distinto.

Encontrarás excusas para volver a tu viejo habito, como falta de tiempo, comodidad, rapidez, etc., pero piensa una cosa, si vuelves ahora a los viejos hábitos conseguirás perder tiempo a medio plazo, ya que cada vez que usas un viejo hábito estarás reforzándolo mientras que estarás perdiendo la oportunidad de construir el nuevo.

Puede que ganes ahora unos minutos pero en cómputo total estarás perdiendo tiempo.

¿Cuál es la buena noticia? Las excusas que encuentres para no seguir con los nuevos hábitos son sólo resistencia. Y como sabes que te vas a encontrar resistencia en el camino te puedes preparar para las excusas y obstáculos que vas a encontrar que te harán desviarte de tu auténtico objetivo.


POR QUÉ ES BUENO PARA TI EL NUEVO HÁBITO

Es decir, puede que decidas hacer submarinismo, o usar un nuevo método de gestión que parece muy útil, porque un amigo te dijo que es una experiencia fantástica que seguro te gustaría, y sin embargo cada vez que vas a hacerlo te encuentras con resistencia y toda clase de razones para no ir, para no pasar tiempo formando ese hábito.

Si te ves en esa situación plantéate cuáles son los beneficios reales que vas a obtener. ¿Seguro que te gusta hacer submarinismo? ¿O acaso lo haces porque está de moda o todos tus amigos lo hacen? ¿Es ese método de gestión tan útil como parece? ¿Qué beneficios te va a reportar?

A veces hacernos las preguntas correctas nos permite descubrir que aunque “todo el mundo” dice que algo es bueno, para nosotros no lo es. A mí me sienta fatal la lechuga (como a mucha gente) pero estuve muchos años comiéndola porque alguien dice que es “sanísima”, y no dejé de hacerlo (aunque de vez en cuando como porque me gusta) hasta que descubrí que no era tan sana, si no hubiera hecho caso a lo que decían y hubiera hecho caso a mi estómago habría ahorrado bastante tiempo, y también incomodidad.


ENCUENTRA TU POR QUÉ

Si quieres cambiar un hábito será por alguna razón, ¿qué tal si las escribes todas, las pones en un lugar accesible, como un post it o en tu Smartphone y así las puedes releer cuando estés tentado de dejarlo?

¿Cómo habrá mejorado tu vida cuando hayas cambiado el hábito?

Imagina que ocurre un milagro (es broma) y cambias la costumbre que quieres. ¿Cómo notarás que ha cambiado? ¿Qué será distinto?

La recompensa que obtengas por el nuevo hábito tiene que ser mayor que la que obtienes con el antiguo, o como mínimo igual, si no tu cerebro encontrará un modo de sabotearlo, a veces antes de que te des cuenta.

La voluntad es finita, es decir, tenemos unas dosis de voluntad limitadas para cada día, y se gasta, como se ha comprobado en varios estudios, y si hemos tenido que usar nuestra voluntad durante el día varias veces, al final del día puede que se te hayan acabado “las reservas” y por tanto te sea más difícil conseguir cambiar un hábito que a primera hora del día. Tenlo en cuenta para que administres tu cantidad de voluntad a lo largo del día.


ELABORA TU ESTRATEGIA

Si, por ejemplo, tus compañeros del trabajo van a tomarse unas cervezas al terminar, y tú acabas tan cansado que aunque querrías ir prefieres irte a casa y ver la tele, pero ves que apenas te estás relacionando con gente y lo más fácil para solucionarlo sería ir con tus compañeros al menos un par de días por semana ten en cuenta el trío:


DECISIÓN - RUTINA - RECOMPENSA

Decisión: Decidir el cambio de hábito, que es sustituir el sofá por las cervezas y socializar un poco.

Rutina: Sabes que cuando llega la hora siempre encuentras una excusa para no ir: es lunes, hoy ha sido un día duro, etc. Prevé soluciones a tus excusas, dile a uno o varios compañeros que vas a ir con ellos, y queda con él a la hora de la salida: nos cuesta decir que no a los demás, más si les hemos dicho nosotros que sí antes, lo que te saboteará tu deseo de autosabotaje  y cambiarás tu hábito más fácilmente.

Recompensa. Cuando pienses en el hábito que quieres cambiar ten a mano un post it o un recordatorio en el móvil de la recompensa principal y las colaterales que puedes obtener.


LO MEJOR PARA CAMBIAR UN HÁBITO

Usa Tu Imaginación. Algo que es muy útil es imaginar cómo te vas a sentir una vez hayas conseguido cambiar el hábito, las emociones que vas a sentir, las sensaciones, los pensamientos que vas a tener. Esto ayuda al cerebro a verlo como algo real, y recuerda, el cerebro no distingue entre lo que imaginamos y lo real, sin embargo, si imaginamos algo que nos produce satisfacción el cerebro va a prestar más atención a todo lo que pueda ser relevante alrededor del hábito, para ayudarnos a conseguirlo. Eso significa que mejorará tu capacidad para percibir cuando te alejas del hábito deseado y cuando te acercas a lo que te lo hace más fácil o alcanzable.


Rompe el Ritual. Cuando tenemos un hábito que queremos romper para sustituirlo por otro solemos tener rituales, acciones previas al hábito y que de alguna manera nos identifican con él, por ejemplo, si todos los días cuando te vas a tomar el café aprovechas para fumar y quieres dejarlo, cambia el café por otra bebida, o ve a tomarlo a otra hora, o busca una actividad que te produzca el mismo placer que  fumar y que puedas hacer en su lugar.

Francisco de Quevedo -  Cita


Habiendo escrito esta entrada, David Carulla añade algo muy interesante que creo que añade valor y que es además útil, por lo que lo transcribo aquí:

En mi opinión, además de la voluntad, otra clave imprescindible para crear y cambiar hábitos es una buena gestión de la energía que necesitamos para ejecutar este proceso.

La voluntad se gestiona a partir de la toma de conciencia de los beneficios del nuevo hábito, escribir el por qué y el para qué de este cambio o visualizando como nos sentiremos una vez lo consigamos, como muy bien explicas en el artículo.

Para gestionar la energía hay que decidir (por escrito) de antemano dos cosas: 
* ¿A qué hora del día ejecutaré el nuevo hábito? (procurar que siempre sea la misma hora)

* ¿Esa hora coincide con mi máximo de energía del día? Si la respuesta es no, debemos replantearnos el momento de hacerlo pues la probabilidad de fracaso es alta.

Como bien apuntas, crear esas nuevas "autopistas neuronales" (capas de mielina) conlleva un desgaste energético importante y por eso debemos tenerlo muy en cuenta.

Otro punto interesante es asociar una rutina ya establecida al nuevo hábito. Esto se conoce como rutina disparadora.

Por ejemplo, hemos decidido que queremos crear el hábito de hacer estiramientos cada mañana. Resulta que cada día al despertarnos ya tenemos el hábito de beber un vaso de agua fría. Entonces, podemos asociar que tras beber el vaso de agua (rutina disparadora) inmediatamente hagamos esa ronda de estiramientos. Probadlo y nos contáis. :-)

Gracias David.
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